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Sellos Independientes: El Regreso del Jedi

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Dos, cuatro, diez sellos independientes. Cada vez son más los aventurados chilenos quienes, en vista del abandono de las multinacionales para con nuestros artistas, han optado por crear su propio sello, instaurándose poco a poco una congregación al rescate de los músicos chilenos.

La historia es la siguiente: Viví­a Chile en dictadura y la música nacional apenas se escuchaba. De pronto ganó el NO, la revolución de los ’90, los artistas salieron a la calle, hubo una explosión sellomatográfica, y todos eran felices.

Hasta que aparecieron los copiadores de discos y la piraterí­a. Luego del living la vida loca de la industria musical, donde Alerce lanzaba a los Chancho en Piedra, vino la gran depresión. El mercado no aguantó las gigantes inversiones de los sellos en artistas nacionales, y muchos fueron desapareciendo.

Hoy el panorama vuelve a cambiar. Las multinacionales expulsan a los artistas nacionales, y aparecen sellos independientes al rescate de la música chilena. Sellos que de una u otra manera se están transformando en el emblema de la música nacional, tanto así­ que la ASECH (Asociación de Sellos Chilenos) está en plena etapa de formación. Y esta explosión de independientes se debe, según el creador de Cápsula Discos José Moris, a dos factores: «El fracaso de las transnacionales en materia de gestión de catálogo nacional y el abaratamiento de la tecnologí­a para editar material discográfico. Ello sumado a la necesidad de gestión por parte de las bandas y músicos de la escena».

Pero -¿qué es un sello independiente? Si bien todos son muy diferentes unos de otros, el factor común es su pequeña infraestructura y el apoyo a los músicos chilenos. «Un sello independiente es un sistema que funciona mucho más rápido, con polí­ticas internas mucho menos engorrosas y con una menor burocracia que una multinacional», dice el representante de La Oreja, quien luego agrega: «nosotros no hacemos la pega que hacen las multinacionales de tomar cincuenta y cinco bandas y dejarlas en lista de espera, aquí­ preferimos tener pocos grupos y que todos sean prioritarios».

LAS MULTI(INTER)NACIONALES

Sony, Warner, Emi, Universal… los grandes sellos que todos conocen no son chilenos, y por lo tanto, su interés en apoyar las producciones locales es casi nula. En eso están todos de acuerdo, y ello se demuestra en la reciente expulsión por parte de Warner de casi la totalidad de los artistas chilenos. Para Carlos Salazar, gestor de Sello Azul, lo ocurrido en Warner es una vergüenza, «tener cincuenta artistas dentro de un sello me parece muy valioso, pero que de un dí­a para otro los echen a todos, me parece vergonzoso».

Por su parte, el productor de Alerce Claudio Gutiérrez, culpa a las multinacionales del fracaso de la revolución musical impulsada en los ’90. «Una de las razones por lo que fracasó el proyecto de Alerce es que las multinacionales se entrometieron en el tema. Una vez que una banda ha sacado su primer disco, lo que se hace es invertir en el segundo según los resultados de venta del primero. En cambio las multinacionales lo hacen al revés, se gastan toda la plata y esperan la venta, y con eso tientan a los músicos. Por eso en los ’90 nosotros también tuvimos que empezar a invertir más plata, y hubo inversiones que jamás se recuperaron, terminando con el gran proyecto de la época».

Entonces si todos concuerdan en que las multinacionales -donde de cuarenta y cinco páginas de catálogo, una y media corresponde a artistas nacionales- perjudican la producción de música chilena, -¿por qué manejan cerca del 85% del mercado? Las razones son varias:

1.- El Dinero: Las multinacionales tienen tanto, tanto dinero, que pueden lanzar enormes campañas de difusión de sus grupos, e incluso de realizar payola (pago a las radios para que toquen ciertas canciones), lo cual según explica Claudio Gutiérrez, a veces es legal, y otras veces no. «Los sellos grandes pagan para que se toquen sus temas. Algunos lo hacen legalmente y reciben factura por difusión radial, donde se acuerda tocar ciertos temas una cantidad de veces durante el mes, pero esto es publicidad y debiera decir ‘esto es un aviso publicitario’. Hay otros sellos que de frentón le pagan directamente a los programadores o a los conductores. Esto es completamente ilegal y todos lo saben, pero hay un tabu al respecto».

2.- La Seguridad: «Para las radios es mucho más simple tocar un tema que ya fue éxito en el extranjero que arriesgarse a tocar algo que nadie ha escuchado», explica el productor de Alerce, y quizás por eso en Chile se escuche un 95% de música extranjera. Sin embargo, afortunadamente de a poco -sobre todo las radios juveniles- se han ido abriendo espacios para los artistas chilenos. El problema es que muchas veces las radios programan a los músicos nacionales los fines de semana o en la semana después de las diez de la noche, cuando el rating radial baja considerablemente. Además hay que recordar que al igual que los grandes sellos, los consorcios radiales también son multinacionales, cuyo objetivo principal es ganar dinero y no ser una institución de beneficencia de los artistas chilenos.

3.- El Estigma de los Independientes: Los sellos independientes siempre han tenido que cargar con el estigma que comenzó cuando aparecieron los discos compactos. En ese tiempo eran muy pocos los grupos chilenos que tení­an los recursos para grabar un CD, entonces la gran mayorí­a que no podí­a hacerlo, era rechazada por los medios por tener sus canciones en cassette. Luego con los avances tecnológicos, se solucionó este conflicto, pero el rechazo siguió, ahora porque los discos «sonaban mal». Hoy no existe ninguno de los dos problemas, pero el estigma continúa, y los sellos independientes culpan a los medios de esto. José Moris creador de Cápsula Discos, es enfático al decir que los sellos independientes todaví­a no logran quebrar el hielo de ser vistos peyorativamente, «si llega un grupo de un sello independiente, los medios de inmediato dirán: ‘ah, no les alcanzó para una multinacional'».

MíS VALE DIABLO CONOCIDO

Volvamos a los sellos independientes. Si bien pareciera que estos son la solución para todos esos miles -en verdad miles, no es exageración- de grupos chilenos que sueñan con grabar un disco, esto no es la polar, nada de llegar y llevar. Cada sello tiene criterios de selección a la hora de decidir a qué grupos producirá, y la mayorí­a coincide en que sólo trabajarán con bandas que lleven años de carrera y tengan al menos un par de canciones grabadas. La razón: la crisis post expectativa.

«Las bandas nuevas que logran grabar un disco, después enfrentan una crisis. Les baja toda la presión de tomar definiciones de vida, decidir si se van a dedicar profesionalmente a la música, si van a vivir de eso, si van a trabajar en otra cosa… Además hay un problema con las expectativas. Generalmente tienen como referencia otros grupos extranjeros y quieren sonar como el último disco de tal o cual, y no racionalizan que sonar como esa banda que a ellos tanto les gusta implica una cantidad de años y de discos.

Ocurre que muchos que graban su primer álbum después se frustran», explica Claudio Gutiérrez, productor de Alerce, quien luego agrega, «hay conjuntos que no sobreviven la primera grabación, esperan que al tiro van a ganar plata, a tener hartas pololas, la gente los va a saludar en la calle, y después tienen que enfrentar el tema de que no es así­. Hay algunos que lo resuelven bien y logran crear un camino de años y hay otros que sucumben. Hay muchos que piensan que porque grabaron un tema, la gente tiene que estar obligada a gustarle, a apoyarlos y comprar sus discos porque son rock chileno».

El representante de La Oreja está de acuerdo con Gutiérrez, y asegura que tomar a un grupo en desarrollo es casi imposible: «Hay que tener un handicap del artista y no tomarlos desde cero, porque un producto en desarrollo implica demasiada inversión de energí­a».

Por su parte Sello Azul, sello respaldado por la SCD, exige como mí­nimo para postular al concurso que realizan cada año y medio, tener grabados siete temas inéditos profesionalmente, los cuales son luego analizados por músicos, ingenieros en sonido, periodistas especializados, productores radiales… quienes deciden los felices ganadores que serán apoyados por Sello Azul para sacar su primer disco. Cifra que siempre rodean los doce grupos, entre los cerca de seiscientos postulantes.

La historia de Algo Records es diferente. Este sello fue creado por los integrantes de Perrosky, grupo que soñaba con grabar su disco, y al no ser apoyado por ningún sello, optaron por crear ellos mismo uno, y autoproducirse. Y es este quizás el camino que muchas bandas están tomando, como el caso de Tronic, grupo que lleva apenas dos años tocando juntos, y ya ha sacado dos discos y sonado en todas las radios del paí­s, todo gracias a la autoproducción. Son sus tres miembros quienes llevan las canciones a las radios, son ellos los que salen en la noche a la calle con un balde con engrudo para pegar sus carteles, y son ellos los que editan sus videos.

Probablemente el futuro de la música chilena esté en las manos de los mismos artistas y los sellos independientes, y tal como dice Claudio Gutiérrez, «a través de los sellos independientes y de la autoproducción los músicos chilenos podrán alcanzar el triunfo. Falta que los músicos dejen de esperar que llegue un manager o un productor que les pase la plata y les dé todo en bandeja, tienen que empezar a producirse solos. Cuando ellos invierten en ellos mismos se ve la fe que se tienen, y con eso las posibilidades de éxito». Así­, con cada vez más discos editados y con más músicos moviéndose por su difusión, de pronto la música chilena empezará a sonar con ganas en nuestro paí­s, y no será necesario crear una ley para que las radios toquen un 50% de música nacional, sino que esto ocurrirá espontáneamente, porque lo público así­ lo pide.

CRITERIOS DE SELECCIÓN

Claudio Gutiérrez, Alerce:»Siempre cuando hay alguna banda interesante nos llega el comentario. En base a eso nosotros nos conseguimos más material para escuchar, o en su defecto vamos a verlos en vivo. Después vemos la forma de contactarla y ver si hay una onda de ellos. Como nosotros somos un sello chico, independiente, les pedimos que estén con nosotros por su propia opción, y no que lleguen por que les haya ido mal en otros sellos».

Carlos Salazar, Sello Azul: «En el caso de Sello Azul se hace un concurso público cada más o menos año y medio. Como requisito se pide tener siete canciones inéditas grabadas profesionalmente para postular, y luego un equipo de selección compuesto por periodistas, medios escritos, productores radiales, productores musicales» una serie de personajes ligados a la industria discográfica, comparten su opinión sobre el mucho material que nos llega».

Representante La Oreja: «Básicamente el grupo tiene que tener una historia para atrás, porque tomar grupos en desarrollo es casi imposible, salvo uno o dos casos puntuales. Siempre son artistas que tienen alguna historia atrás, o tienen un disco, o tienen algunos cambios de formato en su banda. Hay que tener un handycap del artista y no tomarlos desde cero, porque un producto en desarrollo implica demasiada inversión de energí­a».

José Moris, Cápsula Discos: «Deben presentar un demo de buena calidad, con a lo menos cuatro temas, el que será escuchado por una comisión de cinco personas que decidirá a la larga si pueden entrar o no. Además deberán avisar de alguna presentación en vivo para poder ir a verlos en su desempeño. Una vez aprobados por la comisión la gerencia inicia el trato con la banda».

Sellos Independientes: El Regreso del Jedi
Artí­culo escrito por Johanna Whittle
Publicado en el sitio Suena.cl
Edición N3: Julio 2005

Productor en Nueva Santiago. Docente en Instituto Profesional ARCOS. Investigador musical en series de tv "Cassette, Historia de la música chilena" y "Chile en llamas". Gestor de proyectos musicales. Manager de bandas.

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