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Memoria

Nano Acevedo, hombre de dos mundos

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Fuente: Revista la Bicicleta N-º 11, Abril-Mayo 1981, pág. 23-25.

Nano Acevedo es un compositor de dos mundos: podemos escuchar sus canciones en televisión, en grandes festivales y, al mismo tiempo, en los restringidos recitales del canto popular o en su propia peña.

Como ganador de OTI chilena en 1977 y con un disputado y discutido segundo lugar en 1978 y 1979, se destaca como uno de los más serios compositores del género popular – internacional. Temas como: «Oda a mi guitarra», «En casa de una señora llamada Marí­a» o «Naranjas e infancia» se han popularizado gracias a la radio y la televisión, donde claramente sobresalen dentro de la mediocridad creativa de estos ambientes.

Muy diferente es el mundo de la peña Doña Javiera. Allí­ Nano Acevedo se vuelca entero cantando sus temas, y el público, atento en la semipenumbra del local, puede verlo iracundo apuntando con su dedo mientras canta: «-¿Qué piensa Manuel, al mirar los diarios, alguien arrancó las hojas de su silabario …?».

Además de cantor, compositor y director de esta peña, es presidente de Conadep (Coordinadora Nacional de Peñas), de Ancecuj (Agrupación de Centros Culturales y Juveniles) y fundador y vicepresidente de la Sociedad de Cantautores. En estos ámbitos, Nano es conocido como un gremialista luchador, crí­tico y -para algunos – hasta conflictivo.

Archivo Local: Nano Acevedo, hombre de dos mundos

Participar de dos mundos tiene sus consecuencias y para este cantor ha significado el sacrificio de su propio éxito: «Me han dicho que si sigo en una onda estilo «Oda a mi guitarra», podrí­a Ilegar a muchos otros lugares; que me estoy desperdiciando con este tipo de actividades cuando soy un buen compositor. Pero yo jamás me he inquietado por esas cosas, porque tengo la pelí­cula bastante clara».

Esta actitud de Nano Acevedo frente a su quehacer artí­stico tiene su historia.

Cantor de versos de la realidad social

A los 18 años logró ser aceptado por Roberto Inglés como cantante aficionado en Radio Portales. AIIí­ ganó su primer premio -una guitarra- al ser elegido el Artista del mes. Tiempo después fundarí­a con otros amigos la Agrupación de Artistas Aficionados (Agraf) con los cuales se presentó en poblaciones en forma solidaria.

Aunque en un principio sólo le interesaba cantar como «cualquier cabro de población: Aznavour y cosas así­», la realidad social lo fue motivando a componer sus propios temas.

Con ellos, Fernando Figueroa (ése es su verdadero nombre) participó en los innumerables festivales estudiantiles que a fines de la década del 60 se realizaban. Como tuvo que dejar el liceo en quinto básico para trabajar, se presentaba como alumno de una supuesta Academia Pedro Aguirre Cerda, obviamente inventada por él. De este modo ganó 38 festivales con sus «cantos y versos de la realidad social»

Años después ganarí­a festivales más importantes como el del Vino en Lontué, el de la Vendimia en Molina, el del Norte Andino, y el de la Patagonia, enfrentando en este último a excelentes músicos argentinos como César Isella. Este festival decidió su entrada definitiva a la Peña Chile Rí­e y Canta lo que le valió a su vez una gira a EEUU. como parte de un elenco formado por los que eran sus í­dolos de juventud: Rolando Alarcón y Patricio Manns.

Después de 1973 muchos músicos debieron irse o quedaron sin trabajo. Así­ cuenta Nano: «En el año 74 mis grandes actuaciones fueron en los bares de Santiago, cantando entre las mesas y pasando la mano para que me dieran algo de plata. AIIí­ me encontraba con colegas como el Piojo Salinas, los Chagual, Quilmay o Illapu».

Decide entonces viajar a Argentina, pero vuelve al poco tiempo con la idea de instalar una peña: «La idea era acariciada por muchos, pero el que se lanzó fui yo. Invité a Jorge Yañez, al Piojo, Patty Chávez y Tito Fernández. El local quedó chico: más de 300 personas. Ahí­ conocí­ a una muchacha de anteojos, gordita, que con el tiempo llegó a ganar la OTI con un tema mí­o: Capri».

Archivo Local: Nano Acevedo, hombre de dos mundos

La dualidad hombre – artista

La peña Doña Javiera Carrera es la más antigua y la única que funciona ininterrumpidamente desde 1975 en su local de San Diego, al fondo del restaurante El Mundo.

– Las peñas son, en cierto sentido, la traducción de los café concert en versión folklórica. Por su capacidad y estructura definen un tipo de música y de público muy especial, -¿No son de algún modo el sitio ideal para las elites?

– Yo siempre he dicho que si Javiera trabajara solamente de jueves a sábado y entre cuatro paredes, yo me irí­a para la casa. No tiene sentido estar trabajando para una elite como son 300 personas, los fines de semana. Por eso es muy importante para nosotros la labor de extensión y solidaridad. Hacemos más de cinco presentaciones solidarias a la semana y a veces son tantas las invitaciones que debemos turnarnos con otras peñas y coordinarnos a través de Conadep.

Desde sus comienzos -sigue diciendo Nano- Javiera ha participado en la organización y realización de encuentros y ha realizado sus propios festivales de la canción (Rolando Alarcón) y concursos poéticos (El habitante y su esperanza). Los organizadores de estos eventos son los propios artistas de la peña. Ellos comprenden que su papel no es solamente ser cantantes sino que tienen que integrarse: pintar un mural, vender entradas. Yo siempre les he hablado de la dualidad hombre – artista. Un cantor debe elevarse técnicamente y preocuparse al mismo tiempo de las cosas indispensables para el buen desarrollo de toda la actividad cultural».

Retratista popular

El arte, para Nano Acevedo, debe ser en primer lugar bello, pero al mismo tiempo realista: «la gente tiene miedo de decir taza o mesa en una canción». Debe también dejar testimonio de una época y saber ser crí­tico al instante. «yo creo que un creador aunque estuviera en el paraí­so terrenal encontrarí­a motivos de angustia y de duda».

Se autodefine como retratista del hombre popular, del «Engrasador de cortinas», de la «señora Marí­a», del «Macho alcohol», «Yo no invento nada -dice- hablo de realidades: el problema del alcohol lo viví­ yo mismo; hablo del taita del burdel, del macho de ocasión, del burlesco infernal, del puñalero; del hombre que se da cuenta a los 50 años que no vio el sol cuando caí­a sobre las fonalas, que no fue a los mercados, que no tuvo un amor permanente. Cuando le muestro estas realidades a la pequeña burguesí­a me aplauden de pie, porque le han mirado pero no lo han visto».

– Se dice que tus canciones son muy dramáticas y atormentadas, -¿Cuál es el tema más frecuente de tus canciones?

– Para mí­, el dolor es el motivo fundamental de la creación y, en realidad, la soledad, la injusticia, campean mucho en mis canciones. Pero en esas canciones siempre está inserto el lado positivo de las cosas, mis canciones no son derrotistas; está el coraje de la mujer, esa Señora Marí­a que multiplica los panes; el trabajador que a pesar. de tener poca escuela, crí­a a sus hijos con tanta ternura. Está el inmenso deseo de justicia de la muchachada universitaria y poblacional, el tremendo coraje que demuestran algunos jóvenes al seguir luchando a pesar y a costo de todo.

Pero «-¿qué sucede con todos esos otros jóvenes -se pregunta Nano Acevedo, más adelante- que hoy tienen 20 años, que hace siete años atrás eran unos lolitos y que no tuvieron la oportunidad de conocer a un Rolando Alarcón o a un Ví­ctor Jara? Las radios no tocan esa música y esos jóvenes no tienen alternativas frente a toda la podredumbre actual de la música».

Por esa razón se presenta en festivales y en televisión con temas internacionales pero con un contenido más profundo y un lenguaje poético poco usual en este tipo de canción.

El canto popular no tiene voz ni imagen en estos medios, a veces a causa del criterio estrecho de esos medios y otras por falta de esfuerzo de los propios cantores. Quizás porque ser hombre de dos mundos es un desafí­o nada fácil de asumir en estas horas.

Fuente: Revista la Bicicleta N-º 11, Abril-Mayo 1981, Especial «El Nuevo Canto Chileno, en la senda de Violeta», pág. 23, 24 y 25.

Productor en Nueva Santiago. Docente en Instituto Profesional ARCOS. Investigador musical en series de tv "Cassette, Historia de la música chilena" y "Chile en llamas". Gestor de proyectos musicales. Manager de bandas.

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