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Ensamble de Luz: Mundo Zero

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Existió una época en que encontrar exponentes femeninas en cualquier género musical era algo sumamente difícil, pues el medio dirigido eternamente por hombres, negaba el espacio para las creadoras, para las compositoras, opacando las creaciones, ocultando el talento de sus iguales y solo por el hecho de ser mujeres, se les ignoró por décadas. Hoy por hoy eso ya no pasa (bueno, sigue pasando) y las mujeres están en un sitial importante a la hora de mostrar creaciones originales y de muy alta calidad. En este caso, sin ir a buscar a otro país y dentro de todo el territorio nacional hemos sido testigos de cómo un interesante abanico de colores y sonidos se ha abierto para sorprendernos con lo que ahí está contenido. 

“Ensamble de Luz” es el proyecto creado por Luz Cuadros, clarinetista, compositora y directora de este asombroso álbum llamado “Mundo Zero”. Es desde la libertad creativa donde podemos encontrar un lugar maravilloso donde poner este disco que, de alguna forma, es algo totalmente inspirador a la hora de analizarlo como un objeto de arte, una creación vanguardista dentro de lo que regularmente presenta la carta femenina chilensis. 

Con un trabajo que comienza en 2010, Luz compone para diferentes formatos de ensamble demostrando una búsqueda constante de un lenguaje atractivo y atrapante que mezcla jazz, rock progresivo, música clásica, poesía y experimentación, presentando pasajes en que puedes encontrar diversas influencias y colores que pasan por Hermeto Pascoal, Frank Zappa o Pink Floyd danzando con Wayne Shorter, Igor Stravinsky y Charles Mingus. 

Lanzado durante el mes de febrero, “Mundo Zero” se pasea por lo vanguardista y original como si fuera lo más común del mundo, como si esos ropajes estuvieran hechos a la medida de cada uno de los elementos que componen este septeto que con una propuesta compositiva visceral, desfachatada y desligada de todo prejuicio nos lanza un balde lleno de serpentinas, colores y luces. Este no es un disco hecho para músicos ni para los críticos, sino una obra de arte personal y muy libre que en cada uno de sus tramos te lleva a caminos sinuosos, alegres, oscuros y festivos.

A diferencia de su disco anterior (Desestructura – 2014) acá se incorporan otros elementos como lo son la poesía, la voz, coros y percusiones, lo que amplían su gama de sonidos que estremecen y hacen que sea un disco envolvente, que hace que te detengas en medio de tu rutina y paralices todo lo que estás haciendo. Lo que aquí se escucha es parte de la historia futura de la música chilena y tiene nombre de mujer.

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