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Memoria

Sin música nunca más: carta abierta a la Ministra de Cultura

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Estimada Ministra:
El día de hoy he recibido por redes sociales copia del artículo en el cual se hacen eco de las recientes declaraciones que usted realizara, en las que indica que «un peso que se coloque en Cultura es porque se deja de colocar en otro programa o necesidad de los ciudadanos».

No deja de sorprenderme, porque la verdad y desde lejos me parecía en algún momento cuando asumió su cargo, que usted podía llegar a sintonizar con lo que realmente significa la cultura en una sociedad como la nuestra. Por lo visto me equivoqué.

En abril de este año, el Ministro de Cultura y Deporte de España, señor Rodríguez Uribe, declaraba que «Hoy más que nunca la cultura se erige como salvavidas para sobrellevar las medidas de confinamiento», que «la cultura es un bien de primera necesidad» y que es «un derecho de los ciudadanos, esencial para su desarrollo, convivencia y cohesión social». ¡Qué envidia escuchar esto viniendo de una autoridad que está en ese lugar para apoyar la definición de las nuevas políticas públicas de un país! Demás está decir que terminó su intervención diciendo que «estamos ante una oportunidad para reivindicar el papel transversal que la cultura debe tener en las políticas públicas y en la Agenda 2030».

Honestamente no tengo interés en este texto de mostrar mayor admiración por lo que hagan países distintos al nuestro, pero sí he podido al igual que usted probablemente, conocer de primera mano cómo se abordan los temas culturales principalmente en Europa. El año 2013 Suiza modificó su constitución e incluyó, como derecho constitucional el aprendizaje de música y canto. ¿No es bello soñar que podamos tener algo similar, en este camino por la búsqueda por una nueva Constitución en Chile?

Foto: Lulo Arias, tomada a Mural en Población René Schneider, San Joaquín
Foto : Lulo Arias, tomada a Mural en Población René Schneider, San Joaquín

Pero por eso, justamente, sus declaraciones revisten un peligro en que hay que detenerse, pues validan una forma de ver la creación artístico-cultural de un país: la dejan como el hermano pobre, aquello que no forma parte de la canasta básica de una familia. Pues, bien, Ministra, no solo de pan vive el hombre, ni la mujer, ni la disidencia sexual, ni la infancia. El gobierno intentó palear los estragos de la pandemia con créditos de parte del estado, canastas familiares, pero solo ante la presión de algunos sectores, tomó en algo las riendas en la creación de un canal orientado a contenidos más culturales para los pequeños de la casa que se encuentran en este momento confinados al igual que los adultos. ¿Dónde ha estado el espíritu de entender que la música, la pintura, la escultura, el cine, su práctica y apreciación, son justamente lo que más hemos necesitado en tiempos de pandemia, para no perder la cordura?.

Chile es uno de los países con peor salud mental de Latinoamérica. El poder de la música para ayudar a reflexionar, sanar, crecer y educar está potentemente documentado, siendo los estudios en pacientes con Alzheimer de los últimos años los más intrigantemente bellos que unx pudiera encontrar. Se pierde toda conexión con la realidad y aún así, el cerebro mantiene iluminada las zonas en las que se ha alojado la música. ¿Hay algo más decidor que esto?.

Entonces, venir a decir que no se puede más, que el presupuesto no alcanza para por fin hacer despegar a nuestro país no como «el jaguar» que muchos creyeron, sino como el colibrí, que vuela libre y se alimenta de esa diversidad de colores, es más que desafortunado: muestra cómo se entiende la cultura, en la lógica neoliberal en que solo pesa aquello que genera una ganancia en pesos chilenos contantes y bien sonantes.

No, Ministra, ahí hay una equivocación: la cultura en general y la música en particular, esa que convoca a esta página, Aldea Local, en la que desde nuestro voluntariado apoyamos a quienes han decidido aventurarse a mostrar sus creaciones, es mucho más que un bien de consumo o una moneda de cambio. Es una necesidad y un derecho. Y como tal debe estar en la primera fila de las prioridades de un gobierno.

Hace poco, muchos declararon que «no lo vieron venir». Pues bien, la música hace rato que estaba cantando lo que por lo visto las cifras económicas no veían. Bandas de diferentes poblaciones de Chile gritaban en sus temas su disconformidad con las políticas medioambientales, policiales, educacionales. ¿Dónde está el rol educador de la televisión? ¿Dónde está el de la radio? ¿Ahora usted se encoge de hombros e indica que no se puede gastar más en cultura, porque eso quita apoyo a otros programas? Discúlpeme, pero sus palabras son un mal chiste, sobretodo viniendo de quienes administran un estado que ha sido depredado y desfalcado constantemente.

¿Qué queremos? Es muy simple: Queremos espacios públicos con música chilena. Queremos que los libros bajen. Queremos que las orquestas puedan presentarse de forma gratuita en espacios públicos. Queremos que los músicos doctos no tengan que emigrar a Europa para poder estudiar o trabajar. Queremos que las radios tengan una cantidad de contenido que hable al alma de la gente y no al bolsillo del sello de moda. Queremos que la televisión tenga espacios para reflexionar de arquitectura, de pintura. Que los niñxs vean como algo habitual en sus ramos de colegio hacer trabajos de música, pintura, grabado, que experimenten con xilografía, con serigrafía, que tengan las herramientas para poder encontrar esa expresión artística que los ayude a volverse menos locxs en una sociedad que es tan exigente. Todo esto pasa por voluntad política. Y eso, definitivamente, es lo que falta, Ministra. Voluntad política para que ese peso que usted piensa que no se puede destinar a cultura, sea un peso invertido en sanar las heridas de este país y hacernos crecer, como personas y sociedad.

Pongámonos serixs de una vez y hagamos cambios reales para un mejor país. ¡Sin música y sin cultura, nunca más!

Foto: Lulo Arias, Museo cielo abierto Legua Esperanza.

Melómana de nacimiento, obsesiva de formación, actualmente mis tiempos están enfocados a la música que me haga sentido, a las bandas que manejo y a los hijxs que crío, a Nueva Santiago y a Aldea Local. Traductora, periodista, manager, productora, booker, distribuidora de discos, mami, pareja y colega, con dos gatas adoptadas. Leo y veo series. En Pandemia también cocino, tejo, coso, hago crochet y collages. - Siempre el mejor proyecto es el que está por venir -

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