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¿Por qué la música no?

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Esta semana, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio anunció los pasos que darán para las comunas en Fase 4, los que no consideran ningún tipo de actividad presencial que incluya música. Ok, en nuestro caso, el equipo de Aldea Local sigue atrincherado porque la pandemia no ha terminado, pero es factible, manteniendo distanciamiento social en fase 4 abrir ciertos espacios para la música en vivo que ya harían posible comenzar a reactivar al sector. Sin embargo, el Ministerio sólo anunció la reapertura de bibliotecas y museos. ¿Por qué?

Uno de los sectores más golpeados económicamente por la pandemia son los espectáculos en vivo. Fue una de las actividades que primero cerró y una de las últimas en volver en casi todos los países del mundo, mientras vivimos esta mala película llamada Pandemia. Esto es, en las condiciones actuales, muy comprensible y totalmente esperable, pues hay un bien superior que es evitar lo más posible los contagios y, en ese contexto, los técnicos, productores, artistas, managers, etc. han debido suspirar y simplemente mirar otras oportunidades de «reinvención». Hasta acá todo bien, pues a pesar del impacto, la pandemia es más grande que todxs nosotrxs y en esa lógica debemos ser socialmente solidarixs.

Pero abundan dudas en el mundo de la música sobre los pasos hacia la reactivación y con los anuncios de hoy desde la vocería desde el Ministerio esas dudas continúan . ¿Por qué, si ya existen comunas que están avanzando hacia las últimas fases de desconfinamiento, aún no es posible para el Ministerio que de a poco volvamos a tener música en vivo? Esto se comprendería si fuera para todxs por igual, pero ya en septiembre el MINVU junto a Segpres presentaron el “Protocolo para la Realización de Cultos Religiosos” del plan Paso a Paso y la “Guía de recomendaciones para mantener el distanciamiento físico en ceremonias religiosas en espacios abiertos y áreas verdes”. Estas indicaciones consideran que en fase 4 es posible realizar ceremonias religiosas al aire libre con 100 personas y 50 en espacios cerrado, siempre que se sigan las recomendaciones sanitarias.

No queremos más contagios. No queremos relajo. Pero lo que sí queremos es que se utilicen las mismas varas y nos parece insólito que reunirse en el patio de una Iglesia (donde hay un orador y muchas veces canciones de adoración) revista menos peligro que la posibilidad de estar frente a un escenario para ver a un cantante. ¿Por qué a esta fecha no existen propuestas claras de cómo operar en el futuro en lo que a música en vivo se refiere? ¿Protocolos o por lo menos declaraciones de intenciones?. La verdad es que no lo sabemos, pero sí pensamos que definitivamente es momento de asociarse, realizar la necesaria reflexión y comenzar a exigir un rol más activo a todos los actores, Ministerio incluido, en la mejora de las políticas públicas de todo tipo y de levantamiento del sector, no solo en pandemia. Comenzar a involucrarse y a trabajar la asociatividad del sector y que esos esfuerzos asociativos permeen a toda la industria y no que sean esfuerzos que por falta de recursos y personas queden entre cuatro paredes. Los grupos musicales generan trabajo, activación económica, dan alegría, acompañan. ¿Hasta cuándo seremos el hermano pobre invitado de piedra en los medios de comunicación, en la asignación de fondos, en los accesos a mejores condiciones? La consigna de las movilizaciones de octubre 2019 fue Más dignidad. Eso queremos también para la música chilena: una consideración digna para sus creadores y equipos de trabajo. La Iglesia y con todo el respeto que nos merece la libertad de culto, socialmente tiene tanta implicancia como la Música y las Artes. El momento de preguntar por qué no estamos en la prioridad es ahora y, también, de comenzar a darnos cuenta que si nos organizamos, podemos conseguir mucho más.

Melómana de nacimiento, obsesiva de formación, actualmente mis tiempos están enfocados a la música que me haga sentido, a las bandas que manejo y a los hijxs que crío, a Nueva Santiago y a Aldea Local. Traductora, periodista, manager, productora, booker, distribuidora de discos, mami, pareja y colega, con dos gatas adoptadas. Leo y veo series. En Pandemia también cocino, tejo, coso, hago crochet y collages. - Siempre el mejor proyecto es el que está por venir -

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