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La Chinganera: «La obra no es individual, siempre está compuesta por y para una colectividad»

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Febrero 2020: Mon Laferte dice «no vine sola» y sobre el escenario del Festival de Viña del Mar van apareciendo decenas de caras mujeres, vestidas de todos colores, que con una sonrisa la escuchan agradecer su presencia y explicar que están ahí, entre otros motivos, porque faltan espacios en los escenarios para las mujeres. «Yo dije» continúa «voy a invitar a todas mis amigas poderosas a quienes admiro. Las amo, compañeras». Y así da paso en el micrófono a la Chinganera, quien explica lo que viene a continuación. Probablemente muchas personas asiduas al Festival no conocían su nombre, lo que viene a reforzar lo que dijo Mon Laferte: los espacios para las mujeres en los escenarios son pocos y se reducen aún más cuando esas mujeres son cantoras, folkloristas y, sobretodo, comprometidas con una sociedad que necesita que le canten al alma.

La imagen, que pudo quedar en la anécdota de esos momentos festivaleros que salen de lo habitual, no es antojadiza: La Chinganera es apiñada, colectiva y nunca anda sola. Prolífica, compañera de lo que ella llama «el Chile profundo», ha realizado un trabajo que en lo puntual puede verse como hormiga, pero que al mirar todo el bosque traza un camino coherente y de constante desarrollo. Difícil, en un país que ha perdido su chilenidad y para el que quedan años aún de reencontrar el rumbo. En eso estamos.

Marzo 2021: En Aldea Local hemos decidido que todas las publicaciones de la semana previa a un nuevo 8 de marzo apunten a relevar el trabajo femenino en la música. Pero no cualquier trabajo, sino ese que es consecuente con las lógicas que desde nuestra editorial creemos deben acompañarnos para volver a reencontrar esa canción y escenario chileno que a veces perdemos: colaboración, redes, amor a la música y compromiso. Compartimos la entrevista que realizamos a la Chinganera, quien acaba de lanzar el video de «Mujer revolucionaria: ni sumisa ni devota», compuesta por dos cuecas tejidas junto a la Charawilla y que cuenta con arreglos del destacado músico Pedro Villagra.

«Guitarra,  verso y pandero son mi fundamento». ¿Cómo comenzaste a componer canciones?

La primera canción la compuse a los 14 años, estaba enamorada de un compañero que nunca me dió bola… la canción era muy mala, tal vez por eso no tuvo efecto, ja, ja. A los 28 hice mi primera canción en serio y con ella gané el Festival Nacional de la Tonada, «Décimas de amor». 

Uno de los videos más bellos que he visto en tu canal de Youtube es «Creo». ¿Cómo nació esa idea, de este manifiesto compartido?

¡Gracias! Me sentía desolada, necesitaba creer en la humanidad, en el amor, en la fuerza de la espiritualidad, estábamos en plena pandemia, Chile en medio de decenas de femicidios, ollas comunes en las poblaciones, pobreza, represiones y presos políticos… ¡todos mis colegas cesantes! al igual que yo. Se me ocurrió unirnos en un rezo modo «credo» para recuperar la esperanza. 

Cuéntame de «Mujer revolucionaria». ¿Cómo nace este homenaje a la mujer luchadora?
La Charawilla compone esta mujer revolucionaria, Mon Laferte nos lleva a Viña con ella y yo, un año después le agrego una segunda parte «ni sumisa ni devota» a modo de invitación a todas las mujeres que aún no han podido ser revolucionarias. Así entonces «Mujer revolucionaria, ni sumisa, ni devota» está compuesta por dos cuecas escritas por dos payadoras chilenas.

¿Qué mujeres luchadoras chilenas han inspirado o inspiran tu trabajo?
Las mujeres que más me inspiran son las anónimas, las trabajadoras de las poblaciones, las obreras, las profesoras, las empleadas, las que crían solas, las que sobreviven al machismo, al maltrato, a la pobreza y luchan por un mundo más justo, más amoroso. 

El trabajo colaborativo ha marcado tu trabajo ¿por qué lo sientes necesario?

Porque el arte es colectivo, la respiración común, el otro con su mundo, la otra con su idea, ahí está lo hermoso del arte. Aunque escriba, componga y haga yo el arreglo, igual otra persona me inspiró, además alguien lo grabará, lo editará y otro u otra lo oirá y entonces ya la obra no es mía, no es individual, siempre está compuesta por y para una colectividad. No sé mirarla de otra forma. 

En algún momento tu look se hizo un poco más punk ¿por qué? ¿cómo incide tu imagen en la transmisión de un mensaje?
Porque todavía hay mucha gente que por culpa de la mala educación de la cultura tradicional y el folclor cree que ser folclorista es vestirse de huasa y cantar en un «conjunto» canciones que hablen del campo y de las fiestas rurales y otros quehaceres no necesariamente vigentes. Yo quería con ese look invitar a conocer la música folclórica que está en constante movimiento, que tiene una raíz tradicional pero sus frutos crecen, maduran y caen y luego vienen otros, que el lenguaje de nuestras canciones son contemporáneas, el quehacer  es actual y vigente con nuestros problemas, dolores sociales y todo lo que somos desde la fiesta a las injusticias que vivimos y que la sociedad no puede no estar ligada a su folclor y viceversa ya que por medio de esa identidad contamos nuestra historia. 

Tú desarrollas talleres y muchas otras actividades de difusión ¿por qué? 
Porque creo que mientras no se enseñe sobre el folclor no tendremos identidad, si no tenemos identidad no tendremos cultura, si no tenemos cultura no tenemos espiritualidad como pueblo y si no tenemos espiritualidad como pueblo, no somos un pueblo, somos sólo un conjunto de personas. Yo estoy enamorada de nuestra identidad y quiero que todo el mundo la conozca y la valore para que nunca muera, para que siempre tengamos a qué aferrarnos como pueblo, con nuestras creencias y nuestras formas. 

Mujer revolucionaria termina con «tu machismo es pobreza de tu cabeza» ¿Dónde está instaurado ese machismo? ¿Vemos eso también en la música? ¿cómo podemos combatirlo?

En todo está y en cada uno de nosotros que crecimos en America Latina y que desde que nacimos nos enseñaron a ser machistas, xenófobos, homofóbicos y  racistas…Estamos aprendiendo. En la música existe cada vez menos pero aún existe, sobre todo en la que hago yo que es de mucho fondo más que forma, la medición de ¿cuánto sabe? es constante. Lo estamos combatiendo conversándolo, mirándonos, reconociéndonos. Lo lograremos. 

Ahora en marzo se lanza un segundo libro en el que participas ¿cómo conversa ese trabajo con este lanzamiento de Mujer revolucionaria?
Sin querer está ligado a Mujer revolucionaria, ambas obras son una invitación a resignificar el dolor de las mujeres, la lucha por la equidad de género, la memoria colectiva de cómo está escrita esta historia. Son trabajos necesarios, pienso.

¿Cuál crees que es el rol de la figura de la cantora más tradicional en el mundo actual?
¿La más tradicional, la que no cambia en el tiempo y que rescata una y otra vez ese acervo cultural territorial? ¡Es importantísima! Ella trae la memoria y la pone sobre la mesa, nosotras las creadoras escribimos y retratamos lo nuevo, ella nos toma de los pies y nos pone sobre la tierra, ella carga con la historia sonora y oral de nuestra tradición. 

¿Qué viene ahora para este año?
Una colaboración con Féminas Sinfónicas (Mujeres de la Orquesta Sinfónica de Concepción) y el coro Matria, dónde también estará Vivir Quintana desde México más múltiples lanzamientos del libro » Nunca más Solas» trabajo en décimas junto a la ilustradora Lolo Góngora. Espero además poder concretar mi tercer disco «Hija Natural» que hago junto a Pedro Villagra y seguir proyectando trabajos colaborativos para la educación y difusión con la asociación nacional de poetas populares y payadores de chile AGENPOCH bajo el slogan de «En defensa de la paya».

Escucha a La Chinganera en Spotify pinchando acá.

Agradecimientos a Verónica Espinoza por la gestión del contacto 🙂

Melómana de nacimiento, obsesiva de formación, actualmente paso mis días entre la música que me haga sentido, las bandas que manejo y a los hijxs que crío, a Nueva Santiago y a Aldea Local. Traductora, periodista, manager, productora, booker, distribuidora de discos, mami, pareja y colega, con dos gatas adoptadas. Leo y veo series. En Pandemia también tejo, coso, hago crochet, collages y rompecabezas. - Siempre el mejor proyecto es el que está por venir -

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